D R. G A B R I E L J U R E

MEDICO PSIQUIATRA Y PSICOANALISTA GUEMES 677.SAN SALVADOR DE JUJUY.PCIA. DE JUJUY.ARGENTINA(CP: 1425).*Ex- Jefe de Residentes del Servicio de Psiquiatría del Hospital Italiano. *Título de Psiquiatra otorgado por el Ministerio de Salud en 1990. Recertificación del título de Psiquiatra en 2000. *Ex- Miembro Titular de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA).

jueves, julio 28, 2005

SINDROME DE MARZO

COMENZAR EN MARZO

* Publicado en la Revista VIVA de Clarín en marzo de 2005.


Tradicionalmente se programan durante las vacaciones o a lo sumo en la terminación del año anterior, el inicio de los cursos de aprendizaje en distintas temáticas: idiomas, informática, enología, artes culinarios, etc., así como la iniciación en alguna practica deportiva habitualmente novedosa para las personas o adquirir conocimientos sobre algo artesanal o artístico como formar parte de un taller de pintura o literario, empezar con clases de música o de algún tipo de danzas o de actuación. El deseo de enriquecer la vida con la realización de alguna actividad formativa, curricular, artística o deportiva se ve acompañado de la intención, a veces inconsciente, de aumentar la sociabilidad y conocer gente (en un mundo donde hay una tendencia dinámica hacia el aislamiento y el encierro, sobretodo en las megaciudades). A este fenómeno se lo ha bautizado popularmente “el síndrome de marzo”.
Obviamente con el regreso de las vacaciones si uno había pospuso por diversos motivos resistenciales a comenzar a psicoanalizarse, generalmente los problemas psíquicos por resolver que habitualmente también se hacen notar durante el receso laboral, aunque a veces pueden hibernar o disminuir marcadamente su intensidad, encarar su abordaje es habitual en esta época, con la salvedad que prácticamente todo el año si uno padece sufrimientos del alma, puede buscar un analista.
Bienvenidas las ofertas que en nuestra cuidad y felizmente también en el interior del país, se han visto incrementas en las ultimas décadas; pero como lo decía José Hernández en el Martín Fierro: “... más que aprender mucho, hay que aprender cosas buenas...”.
Por eso considero conveniente alertar a quien me está leyendo que en el mercado se ofrecen diversas actividades de formación que vestidas con un ropaje de excelencia solo persiguen fines mercantilistas para las instituciones que las ofrecen, mientras el logro -en general costoso- de esos títulos apenas sirve para actividades acotadas, casi siempre sin que se explicite este punto.
Este preámbulo sirve para dar de ejemplo e introducir mi punto de vista sobre las “maestrías en psicoanálisis” que por influencia de la modalidad de enseñanza norteamericana –claramente comercial- se ha impuesto en nuestro medio en general a través de distintas instituciones psicoanalíticas y de universidades privadas. Otorgan el título de maestro o “magíster” en psicoanálisis aunque en realidad sólo sirva para la docencia de la teoría psicoanalítica. Pero en este país donde es fuerte la tendencia a la transgresión impune y al chantajismo, se observa que muchos individuos se vuelcan a la práctica clínica, con el alto riesgo para la salud mental de sus pacientes, victimas de una peligrosa experimentación. Para el ejercicio profesional del psicoanálisis existen tres condiciones imprescindibles: análisis personal exhaustivo –que mucha gente no hace o sólo en forma inconclusa-, supervisiones clínicas y cursos de estudio, a partir de tener un título profesional. Esto se ve enriquecido con prácticas hospitalarias – públicas o privadas – como son las residencias, concurrencias y pasantías por servicios de Salud Mental.
Particularmente Bs. As., pero también en el resto del país, el crecimiento del psicoanálisis desde 1942 a nuestros días ha sido monstruoso y como tal con muchas partes mal formadas o exageradamente desproporcionadas. Esto desde mi observación ha llevado a constituir una disciplina extendida popularmente pero con profesionales sumamente heterogéneos: muy buenos y muy malos, con el abanico de grises que van entre estos dos polos. Si algo demuestra la eficiencia del psicoanálisis es por sus probables resultados: puede ayudar mucho a la salud mental y al bienestar de un sujeto, como puede arruinarle la vida o por lo menos una buena parte de ella, cuando hay mala praxis.
Retomando el tema de las maestrías en psicoanálisis y para terminar: sería como si a los cardiocirujanos en vez de exigirles hacer experiencias clínico-prácticas primero en cirugía general y después en equipos de cardiocirugía, se les diera un título alternativo de especialista mediante la proyección de películas y fotografías de operaciones realizadas por profesionales competentes, complementado con el estudio de técnicas quirúrgicas y se les permitiera intervenir a un paciente necesitado de una cirugía reparadora por problemas del corazón. Sálvenos el destino de caer en esas manos, sobretodo en temas de Salud.